Han pasado muchos años, no es que en todo ese tiempo no hubiese soñado... Es sólo que no "tenía tiempo" de ponerles atención o la importancia para dedicarles tiempo a recordarlos. No es sencillo recuperar mis sueños, puedo decir que sí sueño todos los días, pero por lo general se esfuman en los primeros 10 minutos y sino los narro en voz alta o de menos los repito en mi mente parte a parte... pufff... adiós sueño.
Con mi vida laboral los sueños terminaron, por eso el blog terminó y se convirtió por un tiempo en un lugar de desahogo emocional, supongo que porque tampoco existía twitter o sí, pero no lo usaba de esta manera.
Hoy, en nuestra cuarentena debido al COVID-19 y después de dos meses sin salir al trabajo, decidí volver a escribir, porque pronto volveremos a la "normalidad" y mis sueños probablemente volverán a esfumarse...
Anyway... a lo que te truje chencha...
Les contaré lo que soñé hoy antes de que se me olvide...
...llegamos al hotel, no sabíamos muy bien qué estabamos haciendo ahí pero íbamos juntos, eramos un equipo, un equipo raro porque estaba formado por compañeros de trabajo pero no de un mismo trabajo, era un mix del pasado y el presente, y teníamos un líder... ese líder como sería lógico sería el jefe, en este caso, mi primer jefa ever.
Llevávamos muchas maletas pero como siempre, el hotel aún no tenía listas las habitaciones. Aún así me acerqué sigilósamente al mostrador y pedí a la chica que estaba ahí si me podía dar mi llave, me miró detenidamente y me dijo:
- Ok, pero sólo la tuya, puedes ir a dejar tus cosas pero el resto de tus compañeros no, ve por detrás del mostrador y que nadie te vea. -
Asentí y tomé la llave, era el cuarto número 5.
Fui detrás del mostrador para dirigirme al cuarto, al pasar por una pequeña puerta llegué a la parte de atrás del Lobby del hotel, pero no parecía un hotel convencional. En realidad parecía que había llegado a un pueblo pequeño con casas de tabique gris.
Comencé a caminar buscando la habitación 5. En un montecito, había varias puertas de madera con números pintados con brocha y supuse que esas eran las famosas habitaciones. Subí y seguí buscando el número 5...
Seis, cuatro, dos...
Y ahí estaba, en el fondo encontré el que sería mi cuarto, la puerta estaba abierta, así que entré. Estaba bastante amplio y lindo para ser verdad, la verdad es que me sorprendí; por la fachada y la puerta de madera sin lijar con un número todo mal hecho para indicar que era la habitación número 5, esperaba solo un catre y un cuarto de 2 x 2, sin baño, o yo que sé...
Mientras urgaba en mi cuarto, escuché que me hablaban, era Ali... una de mis compañeras...
- ¡Somos vecinas! Me tocó la habitación 6.
- ¡Qué bien!... Vamos con el resto a ver de qué se trata esto...
Regresamos al Lobby y... no recuerdo mucho más...
A partir de aquí los detalles son casi nulos, las sensaciones fuertes y los hechos... un tanto escabrosos...
Al principio parecía un campamento de competencias entre empleados de diferentes empresas, cada grupo integrado por compañeros que has tenido en tu vida laboral y un líder que solía ser tu jefe en la oficina.
Algunos retos de búsqueda del tesoro, trivias, trabajo en equipo... algo bastante normal si omitiéramos el resultado... o lo que les sucedía a los "perdedores".
Conocía no sólo a mi equipo de trabajo, sino también a alguno que otro líder de los otros equipos. Al parecer los líderes no entraban al juego, sólo eran coaches que veían a su equipo competir y celebraban o padecían según el resultado del juego.
Un día me encontré con uno de estos líderes, era un chavo delgado, cabello largo y castaño, tez clara, pero más allá de eso se veía sumamente nervioso y pálido. Vio que me acercaba y desvió la mirada, supongo que sabía que le iba a preguntar qué pasaba. Habló cortadamente y su vista siempre se dirigió al suelo:
- No están... ya no están...
-¿Quiénes?
- Mi equipo, se esfumó...
Cuando dijo esto último comenzó a llorar y a descomponerse en el suelo... su nerviosismo ya no era eso, era miedo, terror absoluto... No entendía por qué el ver perder a su equipo o que se hayan retirado de la competencia lo hacía ponerse tan mal...
- Ya no están... y el siguiente soy yo...
Me volteo a ver con sus ojos llenos de pánico, no supe qué hacer... de hecho volví a perder la noción del tiempo y el espacio...
El siguiente momento que recuerdo, estaba corriendo, creo que era uno de esos rallys... al frente estaba algo parecido a una caseta, de esas que están en las carreteras, pero en lugar de alguien cobrándote, había unos cubículos hechos con tela negra, como esos que existen fuera de una casa del terror para hacerte entrar en ambiente.
El reto era este, dentro de las cabinas encontrarías a 2 líderes, que como era de esperar, no podías ver, sólo escuchar. Debías descifrar lo que te decían y adivinar qué líder era el que te lo decía. No entendí la parte de descifrar lo que te decían hasta que estuve adentro...
- mmmmmmdderrrññiiiiccc
- ¿Qué?
- ddgggrrrrtttaacssspooo
Salí de la cabina y justo enfrente había una mesa con un cuestionario... un cuestionario que parecía una revista con 60 páginas...
Las preguntas se parecían mucho a lo que había entendido de los líderes en las cabinas negras... osea... no entendía nada... nada tenía sentido sólo eran letras al azar y luego espacios en blanco para escribir o un inciso para marcar...
Por alguna razón llevaba prisa así que llené todo a lo bestia, cuando una calificadora se acercó a mi y leyó una respuesta en voz alta:
- ¿Grasoso? ¿Eso es lo que el líder requiere para sobrevivir? ¿Es en serio? Con razón caen como moscas, estos participantes son más estúpidos conforme pasan los días... No tiene sentido...
Me quedé pensando... ¿grasoso? en qué momento apunté eso... ni pregunta ni respuesta... nada tenía sentido. Luego apareció otra líder a mi lado, la llevaban del brazo, no jalando pero sí amordazada, era mi tercer jefa de la vida, y me vio con ojos tristes mientras se la llevaban...
De pronto lo entendí, no sé cómo, pero fue como si me lo hubiera dicho todo con esa mirada triste...
No era un campamento normal...
La pintura en la puerta de mi habitación, esa con la que escribían el número de habitación, no era pintura, era sangre... y significaba el número de personas que habían muerto antes de que se volviera a ocupar la habitación...
No me malentiendan, no era como los juegos del hambre donde todos matan para sobrevivir, no. Aquí te somentían a pruebas muy diversas, mismas que no recuerdo o tal vez no soñé con ellas en particular pero tendrían que haber sido muy extrañas tomando en cuenta la prueba de las cabinas negras.
Los peores candidatos en estas pruebas eran sacados del programa, pero nadie imaginaba que salir del programa significabala muerte, y que la suma de todas las muertes del equipo, implicaría la del líder mismo... ahora entendía el nerviosismo y tristeza en los ojos de los dos líderes que me habían volteado a ver...
No hubo más, dejé el lápiz y salí corriendo hacia enfrente, no había hacia donde más correr, sólo un tunel oscuro al frente y ahí me dirigí a toda velocidad...
Estando en lo más profundo del tunel... desperté... y decidí escribir este sueño.
FIN.
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