25 julio 2020

La verdad detrás de la pared

La policía se había ido y lo único que pasaba por mi mente era tomar mi libreta y comenzar a escribir... por mucho tiempo había callado y probablemente lo seguiría haciendo pero al menos la verdad estaría en tinta escrita para que en algún momento, con o sin mí, alguien entendiera qué pasa aquí.

Desde pequeña vivo con mi familia, tres hijos de un matrimonio joven. Durante 25 años hemos compartido la misma casa con todo lo que en ella habita.

Si... desde pequeña he sabido que no estamos solos; supongo que a eso debo mi pasión por las historias de fantasmas aunque debo confesar que no, jamás he visto uno.

Ruido, eso es lo que nos ha acompañado desde que tengo memoria y mis hermanos insisten en no escuchar y hacerme sentir que estoy loca. Siempre creí que era parte de su labor como hermanos mayores molestarme y hacerme enloquecer, al menos hasta hoy.

Al principio sé que sí lo escuchaban, sobre todo en el que ahora es mi cuarto. Los ruidos eran fuertes pero duraban poco y cada que se escuchaban mi familia lo hacía evidente al aguantar por un segundo la respiración, dejar de hacer lo que fuera que estuvieran haciendo y voltearme a ver de reojo para ver mi reacción.

Era pequeña y reaccionaba como cualquier infante ante un ruido fuerte, saltaba, me asustaba y volteaba de inmediato a buscar de dónde provenía el sonido. Nunca lloré y creo que eso fue lo que hizo que mi familia se despreocupara y dejara de escuchar los ruidos.

Mi cuarto... no siempre fue mi cuarto, en realidad nadie se quedaba por más de un año en la misma habitación. A veces era un estudio, a veces un comedor, a veces el cuarto principal... el cuarto de los ruidos podía albergar a muchos y muy variados habitantes y muebles, pero siempre sería el cuarto de los ruidos.

En alguna ocasión era el comedor y estábamos merendando cuando se escuchó un ruido. Ya era adolescente y no me iba a quedar callada...

- ¿escucharon?

Mi familia guardo silencio, fue un silencio bastante incómodo porque me veían fijamente con ojos inquisidores. Mi mamá fue quien cortó el ambiente pidiendo le pasarán la ensalada. 

Por un momento me perdí en mis pensamientos hasta que volví a hablar...

- ¿En qué parte de la casa estamos ?
- En el comedor idiota
Contestó mi hermano mayor.

Mi mamá me vio con ternura y me dijo:

- Estamos en la parte trasera de la casa, donde antes estaba el estudio y antes la bodega.

Mi papá no estaba seguro de que mi madre me hubiera contestado y por eso dude en preguntar pero, había obtenido una respuesta y no iba a terminar ahora.

- ¿Por qué cambiamos tanto la casa? Pareciera que nos mudamos cada año y realmente no lo entiendo.

Mi mamá no lo dudó ni un segundo, supongo que por eso le creí ...

- Cielo, ¿te imaginas pasar toda tu vida en un mismo espacio sin renovarlo si quiera un poquito? Qué aburrido sería... Además un día no muy lejano éste será tu cuarto y lo amarás.

¿Amarlo? ¿aún sabiendo que era el cuarto de los ruidos? Creí que está vez mi mamá si estaba muy equivocada... Pero... mi papá me cortó el pensamiento diciendo:

- Creo que aún eres muy joven, pero algún día lo entenderás.

Hoy a mis 30 años sigo sin entenderlo, pero eso sí, desde que dejé de oír los ruidos este es mi cuarto y de hecho creo que es la mejor habitación de la casa.

Mi vida comenzaba a ser normal, bueno es un decir, al menos mi cabeza ya no se desvivía por entender el cuarto de los ruidos sino por disfrutarlo. 

Así fue hasta hoy que llegó la policía... 

Llegó al vecindario e hicieron un montón de ruido y preguntas. Entraron a todas las casas y vaya, sentí como violaban mi privacidad al caminar como si nada entre los pasillos de la casa, de cuarto en cuarto.

Yo estaba a punto de hacer un escándalo pero mis papás me vieron con ojos de calma, resiste todo pasará, no lo empeores...

Estaba tranquila hasta que el policía me encaró y me preguntó:

- ¿Has escuchado ruidos en este cuarto?

Mi mente tuvo un enorme flashback, había olvidado los ruidos desde hace casi 4 años y en realidad no sé si pararon o sólo se hicieron parte de mi rutina que los dejé de escuchar pero mi mente se puso en blanco y no pude contestar... voltee a ver a mis padres y seguían con la mirada de silencio, aguanta.

Así lo hice y le dije al policía que ese había sido mi cuarto los últimos 4 años y no había escuchado ni un solo ruido fuera de lo habitual.

No sé si lo convencí o sólo me ignoró pero dio la vuelta y salió de la casa. Y así fue que empecé a escribir estas líneas...

Mis padres están abajo enseñándole la salida al policía y yo toco la pared como si fuera una puerta... no sé ni por qué lo hago pero...

- "Toc toc" 

Alguien o algo contestó mi llamado del otro lado de la pared... 

No tuve tiempo de reaccionar pues mis padres estaban en mi puerta, viéndome.

- Es hora de que sepas la verdad -

23 mayo 2020

Una competencia más...

Han pasado muchos años, no es que en todo ese tiempo no hubiese soñado... Es sólo que no "tenía tiempo" de ponerles atención o la importancia para dedicarles tiempo a recordarlos. No es sencillo recuperar mis sueños, puedo decir que sí sueño todos los días, pero por lo general se esfuman en los primeros 10 minutos y sino los narro en voz alta o de menos los repito en mi mente parte a parte... pufff... adiós sueño.

Con mi vida laboral los sueños terminaron, por eso el blog terminó y se convirtió por un tiempo en un lugar de desahogo emocional, supongo que porque tampoco existía twitter o sí, pero no lo usaba de esta manera.

Hoy, en nuestra cuarentena debido al COVID-19 y después de dos meses sin salir al trabajo, decidí volver a escribir, porque pronto volveremos a la "normalidad" y mis sueños probablemente volverán a esfumarse...

Anyway... a lo que te truje chencha...

Les contaré lo que soñé hoy antes de que se me olvide...


...llegamos al hotel, no sabíamos muy bien qué estabamos haciendo ahí pero íbamos juntos, eramos un equipo, un equipo raro porque estaba formado por compañeros de trabajo pero no de un mismo trabajo, era un mix del pasado y el presente, y teníamos un líder... ese líder como sería lógico sería el jefe, en este caso, mi primer jefa ever.

Llevávamos muchas maletas pero como siempre, el hotel aún no tenía listas las habitaciones. Aún así me acerqué sigilósamente al mostrador y pedí a la chica que estaba ahí si me podía dar mi llave, me miró detenidamente y me dijo:

- Ok, pero sólo la tuya, puedes ir a dejar tus cosas pero el resto de tus compañeros no, ve por detrás del mostrador y que nadie te vea. -

Asentí y tomé la llave, era el cuarto número 5.

Fui detrás del mostrador para dirigirme al cuarto, al pasar por una pequeña puerta llegué a la parte de atrás del Lobby del hotel, pero no parecía un hotel convencional. En realidad parecía que había llegado a un pueblo pequeño con casas de tabique gris.

Comencé a caminar buscando la habitación 5. En un montecito, había varias puertas de madera con números pintados con brocha y supuse que esas eran las famosas habitaciones. Subí y seguí buscando el número 5...

Seis, cuatro, dos...

Y ahí estaba, en el fondo encontré el que sería mi cuarto, la puerta estaba abierta, así que entré. Estaba bastante amplio y lindo para ser verdad, la verdad es que me sorprendí; por la fachada y la puerta de madera sin lijar con un número todo mal hecho para indicar que era la habitación número 5, esperaba solo un catre y un cuarto de 2 x 2, sin baño, o yo que sé...

Mientras urgaba en mi cuarto, escuché que me hablaban, era Ali... una de mis compañeras...

- ¡Somos vecinas! Me tocó la habitación 6.
- ¡Qué bien!... Vamos con el resto a ver de qué se trata esto...

Regresamos al Lobby y... no recuerdo mucho más...


A partir de aquí los detalles son casi nulos, las sensaciones fuertes y los hechos... un tanto escabrosos...

Al principio parecía un campamento de competencias entre empleados de diferentes empresas, cada grupo integrado por compañeros que has tenido en tu vida laboral y un líder que solía ser tu jefe en la oficina.

Algunos retos de búsqueda del tesoro, trivias, trabajo en equipo... algo bastante normal si omitiéramos el resultado... o lo que les sucedía a los "perdedores".

Conocía no sólo a mi equipo de trabajo, sino también a alguno que otro líder de los otros equipos. Al parecer los líderes no entraban al juego, sólo eran coaches que veían a su equipo competir y celebraban o padecían según el resultado del juego.

Un día me encontré con uno de estos líderes, era un chavo delgado, cabello largo y castaño, tez clara, pero más allá de eso se veía sumamente nervioso y pálido. Vio que me acercaba y desvió la mirada, supongo que sabía que le iba a preguntar qué pasaba. Habló cortadamente y su vista siempre se dirigió al suelo:

- No están... ya no están...
-¿Quiénes?
- Mi equipo, se esfumó...

Cuando dijo esto último comenzó a llorar y a descomponerse en el suelo... su nerviosismo ya no era eso, era miedo, terror absoluto... No entendía por qué el ver perder a su equipo o que se hayan retirado de la competencia lo hacía ponerse tan mal...

- Ya no están... y el siguiente soy yo...

Me volteo a ver con sus ojos llenos de pánico, no supe qué hacer... de hecho volví a perder la noción del tiempo y el espacio...

El siguiente momento que recuerdo, estaba corriendo, creo que era uno de esos rallys... al frente estaba algo parecido a una caseta, de esas que están en las carreteras, pero en lugar de alguien cobrándote, había unos cubículos hechos con tela negra, como esos que existen fuera de una casa del terror para hacerte entrar en ambiente.

El reto era este, dentro de las cabinas encontrarías a 2 líderes, que como era de esperar, no podías ver, sólo escuchar. Debías descifrar lo que te decían y adivinar qué líder era el que te lo decía. No entendí la parte de descifrar lo que te decían hasta que estuve adentro...

- mmmmmmdderrrññiiiiccc
- ¿Qué?
- ddgggrrrrtttaacssspooo

Salí de la cabina y justo enfrente había una mesa con un cuestionario... un cuestionario que parecía una revista con 60 páginas...

Las preguntas se parecían mucho a lo que había entendido de los líderes en las cabinas negras... osea... no entendía nada... nada tenía sentido sólo eran letras al azar y luego espacios en blanco para escribir o un inciso para marcar...

Por alguna razón llevaba prisa así que llené todo a lo bestia, cuando una calificadora se acercó a mi y leyó una respuesta en voz alta:

- ¿Grasoso? ¿Eso es lo que el líder requiere para sobrevivir? ¿Es en serio? Con razón caen como moscas, estos participantes son más estúpidos conforme pasan los días... No tiene sentido...

Me quedé pensando... ¿grasoso? en qué momento apunté eso... ni pregunta ni respuesta... nada tenía sentido. Luego apareció otra líder a mi lado, la llevaban del brazo, no jalando pero sí amordazada, era mi tercer jefa de la vida, y me vio con ojos tristes mientras se la llevaban...

De pronto lo entendí, no sé cómo, pero fue como si me lo hubiera dicho todo con esa mirada triste...

No era un campamento normal...

La pintura en la puerta de mi habitación, esa con la que escribían el número de habitación, no era pintura, era sangre... y significaba el número de personas que habían muerto antes de que se volviera a ocupar la habitación...

No me malentiendan, no era como los juegos del hambre donde todos matan para sobrevivir, no. Aquí te somentían a pruebas muy diversas, mismas que no recuerdo o tal vez no soñé con ellas en particular pero tendrían que haber sido muy extrañas tomando en cuenta la prueba de las cabinas negras.

Los peores candidatos en estas pruebas eran sacados del programa, pero nadie imaginaba que salir del programa significabala muerte, y que la suma de todas las muertes del equipo, implicaría la del líder mismo... ahora entendía el nerviosismo y tristeza en los ojos de los dos líderes que me habían volteado a ver...

No hubo más, dejé el lápiz y salí corriendo hacia enfrente, no había hacia donde más correr, sólo un tunel oscuro al frente y ahí me dirigí a toda velocidad...

Estando en lo más profundo del tunel... desperté... y decidí escribir este sueño.

FIN.