Tienes una maldición encima, o por lo menos eso piensas porque sabes que el mal está rodeándote, no sabes cómo empezó todo, pero sabes que sólo puedes refugiarte en aquella casa... esa que recuerdas de tu infancia, esa mansión que es prácticamente hermética...
Así que decides pasar tus días ahí... pero tienes miedo, no sabes qué podría pasar y a parte de todo, está tu hija... él la está buscando, a ti te quiere muerta, pero a ella la quiere viva. No sabes para qué la quiere pero sabes que no estás dispuesta a dársela...
Su tía, la niña, todos pueden salir de la casa sin ponerse en peligro, pero tú, pon un pie afuera y estás muerta. ¿Recuerdas aquella ocasión? Dejaste la ventana abierta, estabas en un tercer piso, ¿qué podría pasar?. Para esa presencia, cualquier oportunidad era de oro... Él no podía entrar pero si podía manipular a otros para que lo hicieran... se metió en dos hombres, ¿lo recuerdas?, sólo tenían tenedores como armas... No te diste cuenta de su presencia hasta que ya era tarde, habían entrado por tu ventana y comenzaron a cazarte... Afortunadamente estaba él, el amor de tu vida... lo hirieron, pero él los lanzó por la ventana por la que entraron... Desde entonces no has vuelto a dejar ninguna abertura en la casa más que para permitir la entrada de aire, de oxígeno que te permitiera seguir respirando. Tal vez vivirías y morirías ahí, pero tu hija estaba a salvo, o por lo menos eso creías hasta que ella te lo dijo...
Tu hermana, tu amada hermana, tenía un vínculo bastante extraño con aquella entidad que te atemorizaba, en ocasiones, invadía su mente y podía ver lo que ella veía, en el momento que lo hacía... entonces comprendiste que sus ojos eran un peligro para tu pequeña. Ella prometió no volver a mirar a tu hija, pero comenzó a perder la cabeza ante aquella invasión, terminó por alejarse, hacerse una ermitaño... Por unos años esa fue la solución, pero esa entidad, esa maldita entidad, la obligó a regresar, a buscar, a ver, y vio los zapatitos de la pequeña Marla...
Eso es lo que vino a decirte, que está fuera de control, que tiene miedo... que... qué vas a hacer... y entonces... ¿qué harás?. No la mires a los ojos... no lo hagas, resiste y no lo hagas... Demonios...
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